Capturé la magia

Desde que tenía 9 años sabía a qué lugar del mundo quería ir, pese a que en aquel momento me parecía totalmente imposible.

A aquella edad los niños y niñas comienzan a diferenciar el mundo real de aquel mundo ficcional que los rodean en dibujos, películas y cuentos. Y yo, que era de aquellas niñas que viven obsesionadas por los cuentos y los libros de ficción, me había acostumbrado a admitir aquella diferenciación. Aunque mi respuesta solía ser un poco distinto a lo esperado:

La magia existe hasta que se pruebe lo contrario.

Bueno, en verdad no decía la magia exactamente, sino, en su lugar, mencionaba a los dragones, pegasos y todo aquellos seres fantásticos que cada vez amaba más ver.

Es en esa época donde el boom de Harry Potter comenzó. Yo, como parte de todos los niños de esa edad vi la primera y segunda película. La tercera todavía no se estrenaba. Tendría que esperar; al menos eso había pensado yo. Mi prima no estaba muy de acuerdo.

Ella tenía el tercer libro y decidió abrirle todo un mundo a su primita; me dijo:

—Lee

Y he de admitir que, al comienzo, no lo hice. El solo hecho de ver el libro reproducía en mi todas esas ganas que uno siente con respecto a lo que no le gusta; y exclamaba casi sin pensar:

—Es muyyyy grande… nunca lo voy a acabar!!! —Pensar que ese es por lejos el libro más grueso de la saga y terminó siendo el que más me costó leer. Porque sí, me costó. Muchísimo. Hasta ese momento yo era una asidua lectora… de historietas, cuentos y diversos libritos de Elige tu propia aventura. Jamás de una novela más grande que ellos.

Sin embargo, comencé a leerlo. Y casi al instante dejé de hacerlo, por mucho tiempo. Hasta que mi madre decidió leerlo también. Fue como si una sola decisión de otra persona haya despertado algo que dormía en mí. Después de todo, el libro me lo habían prestado a mí y yo tenía que acabarlo antes de que nadie más lo lea. Tenía que hacerlo. Y lo hice.

A partir de ese momento comencé a devorarme los libros. Fue la primera forma en la que viajaba por completo, sin salir de mi casa y sin mayores acompañantes que yo misma. Un viaje donde yo era la protagonista y donde podía vivir infinidad de historias. Historias creadas para mi.

Sí, desde aquel momento deseé ir a Hogwarts y cada uno de los lugares que aparecían en los libros. Era como la magia, los dragones o los pegasos… en algún lugar existían; quizás solo en mi imaginación, pero lo hacían.

Imaginaba que entraba al Caldero Chorreante y cruzaba los famosos ladrillos que solo los magos podían conocer.

Diagon40.1.jpg

O quizás el Autobus Noctámbulo iba por mi. Solo espero que no sea huyendo como Harry.

Diagon23.1.jpg

Me encontraba con vistosas casas que solo se podrían sostener por magia y carteles de variados colores y tipografías. Aquellos que Harry visitó cuando por primera vez llegó al Callejón Diagon.

Diagon33.1.jpg

Pero no me acercaría al callejón nocturno hasta ser más grande y conocer más hechizos que me defiendan de los magos oscuros. Aunque, siendo sincera, quizás la explorara por curiosidad.

Diagon35.1.jpg

Habrían museos de muggles que yo miraría con expectación… después de todo mis padres lo eran y quisiera saber como los magos ven a mi familia.

Diagon27.1.jpg

Quizás por ahí estaría la famosa Celestina Webeck, aquella cantante que la Señora Weasley siempre ponía en las vacaciones de navidad; su favorita.

Diagon1.1.jpg

Vería a los famosos duendes de Gringotts para cambiar dinero muggle por knuts, sickles y galeones… cruzando los dedos por tener los suficientes galeones para comprar todo lo que me gustaría tener; es decir, todo.

Diagon2.1.jpg

Y mi varita! La más importante arma y utensilio mágico. Probablemente miraría todas por horas hasta que decida pasar la prueba y que una me escoja.

Diagon3.1.jpg

Pero nada podría compararse a tomar el tren lleno de gente…

Diagon11.1.jpg

Y llegar a Hogwarts luego de una larga jornada; verlo ahí. Imponente. Y sentir la emoción de acercarme a él.

Diagon24.1.jpg

Y cruzar sus puertas.

Diagon14.1.jpg

Observar los famosos retratos. Escucharlos hablar; y, a la Dama Gorda, cantar.

Diagon15.1.jpg

Yo si fomentaría la unión entre casa; después de todo, eso me ayudaría a conocer mucho más el castillo y quizás otras salas comunes. Pensar que quizás el Sombrero Seleccionador sí debió haberme mandado a Slytherin.

OR201.jpg

Y, a pesar de ello, seguir estando orgullosa de mi casa.

OR81.jpg

Aunque en ocasiones eso pueda hacer que termine muy cerca de un dragón prófugo.

Diagon38.1.jpg

Sí, sin duda sería toda una aventura. Una aventura que terminó volviéndose casi una realidad en mi última visita a Orlando.

Y saben, no lo demostraba saltando, ni gritando por todo. Al contrario, era de las que iban por ahí tranquila, callada, observando los detalles, tratando de grabarlos con fuego. Deseando volver sin haberme ido. Sola con mis pensamientos, aunque no estaba sola. Fue también un reencuentro conmigo, uno tranquilo donde todas las palabras, emociones, expresiones y exaltaciones eran vividas solas por mi consciencia.

Diagon31.jpg

Pueden ver un poco de mi viaje aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=XraxbjlBnw8&t=103s

Algo que comentar!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s